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Viviendas en La Axarquía

Vivir en La Axarquía

En el último número de una importante y prestigiosa ‘revista de viajes’ de tirada nacional, se publica un interesante monográfico dedicado a la primavera en Andalucía, refiriéndose a la eterna primavera y eligiendo como provincia la de Málaga, y ya dentro de la provincia, destacando las peculiaridades más destacadas de los impresionantes lugares que  albergan las reservas naturales, refiriéndose a la Hoya de Antequera y a la Axarquía Malagueña. Barroco por Antequera y la Luz por la Axarquía.  Dos valores naturales que ya forman parte de la seña de identidad de ambas comarcas. Esta publicación que llegará a todos los rincones de España me sugiere una reflexión que deseo compartir con los lectores.

En primer lugar que nuestra comarca, y Vélez-Málaga como capital de la misma, es una zona privilegiada en cuanto a su situación geográfica. La naturaleza ha sido condescendiente con esta zona dotándola de unas propiedades que la hacen proveedora de una riqueza con posibilidades agrarias sin iguales, gracias a las condiciones climáticas que la conforman como un paraíso subtropical tal y como lo reflejan sus plantaciones de variadísimos frutos exóticos.

Esta naturaleza es destacada por los especialistas del turismo como digna de conocerse. Y en esta tarea dedican publicaciones y artículos presentando al mundo las bondades de la tierra, haciendo mención no solo a su clima sino al tipismo que poseen aquellos elementos propios que definen “la tradición y la historia de los pueblos con sus rincones blancos”. Conceptos que son valorados por encima de otros a la hora de sugerir a miles de personas, que no nos conocen, la oportunidad que brinda nuestra tierra, ofreciendo sensaciones distintas y que toman como base “lo autentico” fundamentado en la naturaleza, el paisaje y la historia. Contrastan estas impresiones con las noticias que en estos días han aparecido en la prensa y por la que se deduce que nuestra Administración Regional está preparando un decreto, que se anuncia a bombo y platillo por el que se van a regularizar entorno a 11.000, viviendas de las 22.000, que parece ser que existen en nuestra comarca de la Axarquía con expedientes de ilegalidad incoados por el SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) y tramitados como delitos por la propia Fiscalía del Estado y que han colaborado en destruir el admirado paisaje de nuestra Comarca, independientemente del desequilibrio que ejercen sobre la sostenibilidad de los recursos públicos.

Esta ilegalidad consiste fundamentalmente en la construcción indiscriminada de miles de estas construcciones en terrenos en los que se infringen preceptos de nuestra legislación y que atentan contra las normas que regulan los espacios rurales.

Espacios de los que tenemos derecho a disfrutar, todos, en su forma original haciendo de los entornos físicos y naturales de los paisajes un bien patrimonial defendido y protegido por las sociedades más modernas y avanzadas del mundo. Estos son los valores que destacan y buscan nuestros visitantes y los que nosotros alabamos cuando viajamos a los países de nuestro entorno. Curiosamente podemos observar como muchos de nuestros conciudadanos no valoran lo propio como se valora lo ajeno. ¿Cómo llamar a esta actitud de desidia por lo propio?. A que se debe que seamos capaces de exaltar lo ajeno y no aportemos la voluntad necesaria para defender lo nuestro, cuando estamos observando que poseemos el primer capital de la mejor inversión que jamás podamos realizar: LA NATURALEZA.

Estamos necesitados de dotar a nuestro comportamiento de un contenido “mayor” de razonamiento , de sentido común y orgullo de pertenencia. De capacidad de análisis y de rigor. De  responsabilidad y de menor hipocresía. El ciudadano debe comprender que en un sistema constitucional existen deberes y obligaciones. Que las normas son fruto del estudio de los comportamientos humanos y por ende se derivan pautas que marcan el camino a seguir, debiendo ser respetadas ya que existen multitud de mecanismos para manifestar y recurrir las contrariedades que los ciudadanos tengan a bien considerar. Este modo de convivencia se denomina DEMOCRACIA y ha tenido un alto costo hasta poder implantarse en nuestro País. Pero quizás debido a su juventud, aún hay muchos flecos que mejorar. Al ciudadano se le exigen cada día más aportaciones, sobre todo en el ámbito fiscal, en muchos casos para recomponer una mala gestión administrativa de los gestores públicos.

El mandatario debe mejorar aún mucho más. Estamos siendo espectadores, estupefactos, al observar como un ingente número de “representantes públicos” no están cumpliendo con su obligación, orientando su gestión al beneficio personal. Y seguimos observando como aquellos incumplidores de la ley, que fueron elegidos para ser modelos de comportamiento, son incluso, en algunos casos  “justificados” ( lo que es muy grave) por parte de sus correligionarios o compañeros, en actitudes de corporativismo partidista, pero INCIVICAS. Se olvida con bastante frecuencia el sagrado concepto “de DEFENSA DE LO PUBLICO” y se abusa de la confianza recibida en las urnas.  El Decreto cuya aprobación se aproxima concederá una amnistía a todos aquellos que infringieron la Ley del Urbanismo y se aprovecharon de un modo particular, sin aportar un beneficio social. Pero también concederá una amnistía a todos aquellos “servidores públicos” que no han cumplido con su obligación de gestión y control de las normas y leyes, que  es precisamente para lo que fueron elegidos y contratados. Flaco favor se le hace a la democracia desde estos posicionamientos. En los regímenes dictatoriales en los que los derechos no existen se dan situaciones muy parecidas. Después de treinta años de gestión democrática no debemos estar satisfechos del momento de regresión en que nos encontramos y todos deberíamos hacer una reflexión muy seria porque, está claro, que nos jugamos el futuro y la ilusión de nuestros hijos que no deberían ser nunca los herederos de nuestros graves errores.

 

Fuente: Diario de la Axarquía

 
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